martes, 16 de agosto de 2016

Protocolo contra de la violencia de género en la UBA

¿Por qué un Protocolo?

Los casos de violencia de género en el ámbito de la universidad no constituyen casos aislados. En sus diferentes formas —comentarios despectivos o discriminatorios, situaciones de acoso, violencia psicológica, violencia física,  abuso sexual o violación— estas relaciones violentas son acciones sistemáticas que atentan contra la permanencia en la educación superior de muchas compañeras e identidades disidentes. La universidad está inmersa en la sociedad machista en la que vivimos y por eso se reproducen en ella estas prácticas todos los días.
En nuestra facultad, como en muchas otras, no siempre sabemos ver cuando una compañera o compañero está transitando por una relación violenta, ya que la invisibilización de determinadas prácticas es funcional al silenciamiento de las personas implicadas.
La violencia de género se basa en relaciones asimétricas de poder entre personas y en los ámbitos educativos esto no tiene como único componente las diferencias de género u orientación sexual sino también una relación directa con la jerarquía institucional: muchas veces son los docentes quienes ejercen violencia de género hacia sus estudiantes amparados en su cargo, como así también personas con cargos de gestión hacia docentes o estudiantes.
Es tarea de todos los días desnaturalizar estas prácticas para poder identificarlas con tiempo y accionar para proteger a las víctimas y denunciar a los/as victimarios.

Ya lo ganamos
El Partido Obrero opina que no sirve...

Mientras UJS-PO considera que es “un saludo a la bandera del régimen universitario encubridor” (sic), quienes sabemos que el protocolo es producto de la lucha y el esfuerzo del movimiento feminista creemos que el caso Dante Palma es una demostración de que su aplicación es imprescindible: sólo a través de la exposición y el valor de las denunciantes se pudo avanzar.

Aplicarlo es urgente

Para desnaturalizar y sacar del sentido común situaciones de abuso que van desde la desautorización de la palabra de las mujeres o los chistes machistas, hasta casos más claros como el de Dante Palma, es importante su aplicación para que compañeras con inquietudes o denuncias no tengan que exponerse públicamente y puedan expresarlo en un espacio adecuado, cuidado y con contención profesional.

Dante Palma
El caso particular
y la problemática general

La aplicación del Protocolo debe permitirnos que en el futuro se pueda ofrecer un mejor tratamiento al problema. En particular, el caso del docente de Filosofía Dante Palma es una muestra de lo que no debe hacerse ante una denuncia por violencia de género. 
En el contexto de un avance casi nulo del sumario administrativo, la gestión votó en contra de una moción que, para proteger a las estudiantes mientras avanza la investigación, pedía la suspensión preventiva de Palma. La moción contó con el apoyo de las representaciones estudiantiles, de las minorías de graduados y profesores y de los representantes nodocentes, y es similar a una medida ya tomada en la UNSaM por medio de la aplicación de un Protocolo contra la violencia de género. Esta negativa es una muy mala respuesta ante la urgencia planteada por el regreso a las aulas de este docente.

El protocolo debe ser nuestra herramienta
- Para que nunca más callen los casos de  violencia de género por carecer de contención institucional en ámbitos académicos.
- Para que la exposición pública y la revictimización de compañeras deje de ser la única forma de visibilizar una denuncia.
- Para que los casos de violencia de género sean tratados con la seriedad necesaria, en un ámbito de contención y de búsqueda de soluciones, y no se conviertan en un objeto de disputa por parte de espacios políticos o representantes de agrupaciones.
- Para que las autoridades que se deben ocupar del tema no puedan escudarse en esta misma disputa para ignorar la gravedad de la denuncia, ni se retrasen las investigaciones.
- Para que nunca más se desconozca la violencia de género como un problema social que necesita de un tratamiento específico. Que no se reduzcan las denuncias a un problema personal o del ámbito privado. 
- Como parte del movimiento feminista y a partir de los debates sintetizados en el grito #NiUnaMenos sabemos que “lo personal es político” y que estos casos deben ser encarados de forma integral.

Si querés sumarte a aplicar el protocolo en filomandá un mail a:
ProtocoloenFilosofiayLetras@gmail.com

PROTOCOLO
Puntos fundamentales

Consulta y/o denuncia

Es necesario que Filo tenga un correo electrónico difundido y visible, así como una oficina propia de la facultad para atención presencial.

Referentes a cargo

Profesionales contratadas por la UBA, con experiencia y formación en DDHH con perspectiva de género y diversidad sexual. Deberán garantizar asesoramiento a través del correo electrónico o de manera personal y acompañanamiento en caso de que la persona decida elevar una denuncia.


Protección de denunciante

Si existe un vínculo cotidiano entre personas involucradas, siempre se protegerá a quien realice la denuncia para que continúe su cursada o trabajo

Comisión de seguimiento

Conformada por un docente especialista, un representante del CEFyL y miembros del Consejo Directivo: deberán nombrar referentes mediante concursos y realizar el seguimiento correspondiente

Registro de casos

Llevar un registro es muy importante para elaborar estadísticas y realizar mejores diagnósticos que nos permitan pensar futuras medidas para seguir trabajando la problemática. Hoy no existe en la UBA.

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